Nuestra energía transforma Cádiz

En nuestra ciudad y en nuestra Bahía si en algo somos ricos es en sol, aire y olas, y sin embargo, a golpe de políticas que nos han conducido al subdesarrollo económico y la postración social, somos pobres en energía, en empleo y en bienestar.

La energía constituye una necesidad humana vital. Cuando no se puede calentar la comida, poner la calefacción, tener alumbrado o transporte se está produciendo una conculcación de uno de los derechos humanos básicos. El acceso a la energía, el alimento, el techo, la salud y la enseñanza constituyen un abanico de derechos que cada persona debería poder exigir jurídicamente y los poderes públicos deberían protegerlos y asegurar su realización. En España y en Cádiz son muchas las familias que no pueden hacer frente al gasto energético.

La causa radica en la concentración y privatización de la energía en manos de unas pocas empresas que han acumulado en los últimos 10 años unos beneficios superiores a los 60.000 millones de euros mientras aumenta la penuria energética. Los poderes públicos no pueden esconder la cabeza bajo el ala ante los efectos antisociales del poder sin límites del oligopolio eléctrico-energético. España es el tercer país de la Unión Europea en carestía de la electricidad.

En paralelo el proceso de desindustrialización de nuestra bahía –y en concreto la Zona Franca- nos ha llevado al dudoso honor de encabezar la lista de ciudades con mayor tasa de desempleo. Lejos de aprovechar los conocimientos, capacidades y habilidades profesionales de nuestra gente y las infraestructuras existentes, lejos de abaratar la factura de la luz a las empresas, lejos de crear nuevas plantas energéticas a partir de lo que la naturaleza nos ofrece, los diversos gobiernos no han atajado esta decadencia.

Mucho habrá que modificar de inmediato en la legislación energética y en las prioridades presupuestarias del país y de Andalucía y cierto es que son casi nulas las competencias y recursos actuales de los municipios. Sin embargo, no vamos a esperar de brazos cruzados: desde el minuto cero de nuestra alcaldía vamos a comenzar la labor. Y en esa labor no estamos solos.

Queremos acumular las mejores ideas y experiencias para hacer de Cádiz una referencia en energía. El primer paso será la celebración en la ciudad de unas Jornadas Estatales para el Empoderamiento Municipal del Sector Energético en las que personas expertas abordarán varios ejes de trabajo: intervención municipal en la red; experiencias, cambios en las ordenanzas y medidas fiscales para lograr el ahorro y eficiencia y el impulso de las renovables y el empleo; acciones de movilidad sostenible, electrificación del transporte e impulso de la rehabilitación energética de viviendas, oficinas y empresas.

Queremos empezar por el propio Ayuntamiento y los centros escolares y otras instalaciones dependientes del mismo mediante la puesta en marcha del Plan municipal de ahorro y eficiencia energética. Tal como se afirma en el Manifiesto por un municipio energéticamente sostenible, “todas las administraciones públicas, en particular las municipales, son gestoras de un enorme patrimonio y tienen unos costes crecientes en materia de energía. (…) Existe un gran potencia de generar ahorros importantes”.

¿Qué hacer? Adoptar medidas como la monitorización de los equipamientos municipales, la gestión continuada de la información energética y económica o la atención del propio suministro mediante instalaciones solares y mini eólicas cuya inversión tiene un rápido retorno y produce ahorros y beneficios. ¿Dónde revertirlos?: Ni una casa gaditana sin suministro, lo que implica evitar el corte de energía mediante un Plan de Emergencia, acompañado otro de Formación Ciudadana en ahorro y eficiencia.

Queremos impulsar en la Zona Franca un Parque Tecnológico que, entre otras especialidades, podría albergar la investigación y desarrollo de proyectos de energías renovables, así como la construcción de una Planta Energética Municipal. En ambos casos se generaría mucho empleo de calidad, dado que son actividades intensivas en mano de obra. En esos proyectos podrían invertir ciudadanos de todo el país con limitación de participaciones, empresas tecnológicas contractualmente reguladas y cooperativas de producción y abastecimiento de electricidad verde y sin ataduras del oligopolio.

Nos dirán que no se puede, pero sabemos que no es cuestión de eso. Ya existen casos concretos en otros países europeos como Bélgica o Dinamarca de iniciativas de este tipo e incluso en nuestro país en ciudades como Rubí o la isla del Hierro en Canarias son ejemplos pioneros de este tipo de iniciativas que son ejemplo de un nuevo modelo energético y de un nuevo modelo económico donde el cooperativismo tiene un papel fundamental. Conociendo estos ejemplos nos da la sensación que los que repiten hasta la saciedad el no se puede en realidad quieren decir que no les gustan nuestras propuestas. Les animamos a que sean valientes y, si es así, lo digan abiertamente a la ciudadanía.

Nosotros lo decimos abiertamente: apostamos por un Cádiz que camine hacia la autosuficiencia energética, la creación de empleo de calidad y el desarrollo y la innovación, y lo hacemos porque pensamos que son ingredientes fundamentales para el cambio político que, desde que iniciamos el camino, trabajamos por poner en marcha.

Por José María González ‘Kichi’, candidato de Por Cádiz sí se puede a la Alcaldía de la ciudad; y José Vicente Barcia, experto en energía y portavoz de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético.